El apego emocional:

Significa depender emocionalmente de la otra persona, buscando en ella, la protección, el cuidado y la seguridad que creemos, no encontraremos por nosotros mismos.

Es esta una trampa psicológica, que encadena nuestra felicidad a la otra persona y esto siempre se traduce en sufrimiento. Cuanto mayor es nuestro apego, mayor es el nivel general de miedo y vulnerabilidad ante la pérdida.

El origen:

El ser humano necesita desarrollar el apego y la dependencia para sobrevivir.

Cuando nacemos somos seres totalmente dependientes de nuestra madre o figura protectora y pasarán muchos años hasta que dejemos de serlo. Como especie, el apego, es un vínculo instintivo que garantiza nuestra supervivencia.

El apego es importante y necesario. Y el modo en que se desarrolle en los primeros años de vida, determinará la salud psicológica y emocional en el adulto.

Estilos de apego:

El vínculo inicial que establecemos con la  primera figura de apego predice las relaciones que tendremos con otras personas a lo largo de la vida. De las diferentes experiencias de apego, acabamos formando un estilo de apego, es decir, una manera de relacionarnos y de sentir  en aquellas relaciones que requieren intimidad.

Si en la infancia hemos tenido un buen apego, Apego seguro (se cubrieron todas nuestras demandas y necesidades físicas y emocionales) creceremos desarrollando una confianza que hará que podamos alcanzar la independencia emocional en la vida adulta.

Si, por el contrario, hemos tenido un Apego inseguro o ansioso (no siempre se cubrieron las demandas y necesidades físicas y emocionales o no hubo la suficiente presencia de la figura protectora) creceremos con una sensación de vacío afectivo, lo que nos puede llevar a buscar esa figura que nos faltó en las relaciones que tengamos en la edad adulta.

Inconscientemente creemos que repararan la falta y el vacío que llevamos dentro. Podemos tener 50 años y vivir la misma sensación de desprotección ante una pérdida que cuando éramos niños. Esto responde a una inmadurez emocional que puede ser bastante común, ya que, en general, no nos han enseñado a desarrollar la inteligencia emocional.

¿Cómo liberarnos de los apegos?

Si. Podemos ser autónomos y maduros emocionalmente.

Lo primero y más importante; tenemos que comenzar a responsabilizarnos de nosotros mismos, de nuestras emociones y heridas. Tenemos que comenzar a responsabilizarnos de nuestra felicidad. Urge atendernos, explorarnos y satisfacer nuestras necesidades .

Al ser el apego, un mecanismo que se establece en la infancia, es interesante trabajar con nuestro niño interior. (Si estás suscrita, recibirás un audio para trabajar con esta finalidad).

Y por último, aprender a estar solos. Aprender a disfrutar del tiempo en nuestra propia compañía es un reto que nos dará una libertad que no se puede conseguir cuando dependemos de otros para nuestro disfrute.

Paradojicamente cuanto menos necesitamos de los demás, más relaciones profundas, sinceras y plenas establecemos, porque no nos relacionamos desde el miedo a la pérdida si no desde el amor a compartir.

«Cuando encontramos dentro el origen de la felicidad, somos inmunes a las pérdidas del mundo» Dr. David R. Hawkins

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