Estamos acostumbradas a mirarnos pero no a observarnos.

Estamos acostumbradas a fijarnos en los pequeños defectos pero no a valorar las grandes virtudes. Vivimos más desde nuestro ideal en la mente que en la realidad de nuestro espejo.

El espejo refleja nuestra imagen, y eso es un regalo. Pero rara vez nos paramos con detenimiento y deleite a observarla.

El espejo tiene mucho que contarnos.

Nos permite adentrarnos en nuestro mundo. Refleja los sentimientos que tenemos respecto a nosotras mismas. Es una gran ayuda para reconocer enseguida aquellos aspectos que no aceptamos, nuestras resistencias y lo que si aceptamos y nos gusta. Nos muestra claramente qué pensamientos tendremos que cambiar si queremos tener una vida de felicidad y plenitud.

El trabajo con el espejo.

Es muy poderoso. Es una invitación a reconocerte y a empoderarte. A amarte en tu corporalidad y en tu completa totalidad.

Louis Hay es una de las precursoras de este tipo de trabajo que a tanta gente ha ayudado en el camino de la auto aceptación y el amor propio.

Mi propuesta se divide en dos partes:

1. Explórate:

Ponte frente al espejo y obsérvate con detenimiento. No tengas miedo, sé valiente y lánzate a tu Ser.

Observa tus formas. Deléitate. Observa tus gestos, haz muecas. Observa las partes que te gustan, las que no, las que te dan vergüenza o pudor.

Mírate como si fuera la primera vez. Pero sobre todo, mírate con bondad y compasión, como mirarías a una niña inocente.

2. Date amor:

Incorpora a tu vida diaria la siguiente práctica:

Mirándote a los ojos te dices a ti misma, empezando la frase con tu nombre; “Te acepto y te amo con todo mi corazón”.

Puedes usar cualquier otra frase que exprese amor y aceptación hacia ti misma.

Puede que te sientas incómoda, absurda, te de la risa o llores. Es normal, está bien así. Con la práctica eso cambiará y ese mensaje irá calando en tu subconsciente que, lo dará por válido, y contribuirá a que desarrolles la confianza y la autoestima, necesaria para reconocerte y amarte profundamente.

Continúa enviándote pequeños mensajes positivos a lo largo del día. Date cumplidos, aprobación, apóyate en los momentos difíciles.

Es una práctica que con constancia, te ayudará a ser menos crítica y más compasiva contigo misma. Te permitirá ser más consciente de lo que te dices a ti misma y valorarte a un nivel más profundo.

Te ayudará a crear la relación mas importante de tu vida, la que tienes contigo misma.

Un pequeño cambio en tu forma de pensar (en los mensajes que te lanzas) puede ocasionar grandes cambios en tu vida. Descubrirás que en tu interior ya tienes todo lo que necesitas para crecer y cambiar.

 

Te invito a que acompañes este proceso con un diario, para hacer más consciente tu dialogo mental respecto a ti misma. Y al finalizar cada día respondas:

¿Qué te dices a ti misma cuando te miras en el espejo?

¿En qué te fijas? ¿Qué ignoras?

¿Qué sientes?

¿Qué estas reflejando en este momento en tu vida?

Me encantaría conocer cual es vuestra relación con el reflejo que os muestra el espejo :).

 

 

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